En
mi opinión, el respeto por la naturaleza es algo que debe
prevalecer sobre cualquier actividad que realicemos. Nuestra relación
con ella debe ser sutil, intuitiva, amable. Por ello entiendo
que muchos de los códigos éticos que circulan en
nuestros ámbitos fotográficos y conservacionistas
abordan posiciones evidentes y, desde luego, básicas.
El
respeto por la vida debe guiar nuestros pasos. Debemos ser sensitivos
ante seres con los que compartimos el espacio vital y que tienen
tanto derecho como nosotros a ocuparlo. Desde luego que la ética
es algo muy personal y debemos estar absolutamente convencidos
de cuanto hacemos, nadie es quien para decirnos lo que está
bien o mal, especialmente en un mundo en el que el respeto por
la naturaleza se ve continuamente vulnerado por intereses económicos.
Sin embargo, las posiciones personales son fundamentales para
ser contrapuestas a aquellas que nos superan.
Creo
que nuestros posicionamientos éticos deben ser maduros,
comprensivos, aunque firmes en nuestros propios actos. Somos parte
de la naturaleza, una especie más que interactúa
a niveles de depredación, molestias, transformación
del hábitat, etc, con las demás, sólo que
nuestra percepción es mucho mayor que la de otros seres
vivos, así como nuestro poder tecnológico. Por ello
debemos ser responsables de nuestros actos y velar por el mundo
que nos rodea.
La
Asociación de Fotógrafos de Naturaleza (AEFONA),
sintetiza en quince puntos un código ético que cuenta
con el apoyo de entidades conservacionistas como WWF, Greenpeace,
SEO/BirdLife, CODA y APIA.
Código Ético
1. La seguridad del sujeto y la conservación de su entorno
son siempre más importantes que la obtención de
su fotografía.
2. Hay que documentarse ampliamente sobre la biología y
el comportamiento de las especies a fotografiar, con el fin de
prevenir actuaciones improcedentes. Asimismo, adquirir también
los conocimientos técnicos necesarios para abordar con
seguridad la fotografía de seres vivos en cada situación
que se presente.
3. Solicitar los permisos necesarios a las autoridades competentes
para fotografiar especies y enclaves que lo requieran por ley,
y si los terrenos son privados, también a sus propietarios.
Hay que ser respetuoso con el modo de vida de las personas que
viven y trabajan en el medio natural.
4. Para fotografiar fauna, se debe trabajar preferentemente con
ejemplares libres y salvajes en su medio natural, sin alterar
su normal comportamiento. Hay que evitar las situaciones delicadas
como animales incubando o con crías recién nacidas,
especialmente en condiciones meteorológicas desfavorables,
(frío, lluvia, sol directo…). Si las condiciones
permiten el trabajo fotográfico habrá que tomar
las máximas precauciones, desistiendo si las crías
corren algún peligro.
5. Se evitará en lo posible el traslado de especies para
su fotografía en estudio. Se retornarán a su lugar
de origen, sin daño alguno, y en el plazo más breve
posible, aquellos especimenes que, excepcionalmente, hayan sido
tomados de su hábitat, quedando excluidos aquellos que
están protegidos por la ley si no se dispone del permiso
de las autoridades competentes.
6. Para fotografiar flora, hay que trabajar preferentemente en
el campo, evitando arrancar total o parcialmente las especies,
quedando excluidas de esta consideración las especies protegidas.
7. No debemos rehuir informar que una fotografía ha sido
realizada en condiciones controladas. Las fotos en zoológicos,
centros de fauna y similares, pueden suponer una mayor tranquilidad
para las especies más escasas y vulnerables.
8. Evitar el corte de ramas y vegetación para camuflar
los escondites (hide) que se emplean para la fotografía
de fauna salvaje, utilizando preferentemente redes de hojas artificiales
o en su defecto ramas muertas y vegetación seca.
9. El camuflaje natural de un nido, manipulado para una sesión
fotográfica, debe ser restaurado a su término. Las
ramas se atarán mejor que cortarán y, por supuesto,
nunca se dejará expuesto el nido a depredadores, a otras
personas o a las inclemencias del tiempo.
10. Evitar manipular cualquier elemento mineral o arqueológico
de modo que pudiera alterarse irremediablemente la integridad
de una formación geológica o paleontológica.
11.
Pasar desapercibidos siempre durante nuestro trabajo de campo,
no atrayendo la atención del público o de un depredador.
No revelar la localización de especies raras o amenazadas,
salvo a investigadores acreditados y administraciones competentes
que contribuyan a su protección.
12. Hay que mantener siempre limpio el lugar de nuestro trabajo
de campo, eliminando también cualquier huella de nuestra
actividad.
13. El fotógrafo de naturaleza que trabaje fuera de su
país debe actuar con el mismo cuidado y responsabilidad
que si estuviera en el suyo propio.
14. Informar a las autoridades de cualquier infracción
que observemos contra la Naturaleza, incluidas las actuaciones
al margen de la ley que pudieran realizar otros fotógrafos.
15.
Colaborar con otros compañeros para mejorar las condiciones
de trabajo en la Naturaleza, divulgando al mismo tiempo el presente
código ético entre todos aquellos que lo desconozcan.